Muy distinta es hoy la realidad de las exportaciones vinícolas de Chile a Estados Unidos de aquella que se apreciaba en 1997. Y es que el país ha perdido su lugar de honor entre los vinos importados por nuestro vecino del norte, uno de sus principales mercados junto con Inglaterra y Canadá. Atrás han quedado los auspiciosos informes de Wines of Chile, en los que se señalaban crecimientos tanto en valor como en volumen, al menos en lo que respecta a la primera potencia mundial. En la actualidad, Argentina y Australia se presentan como dos grandes competidores, este último amenazando incluso con desplazar a Italia, convirtiéndose así en el primer proveedor de vino importado en el país del norte. La situación es tanto más grave en cuanto a que el mercado de Estados Unidos se presenta como el más determinante a nivel global.El problema radica en que Chile es prácticamente desconocido, no sólo en el sentido vinífero, sino como nación agroexportadora. Así, la única solución vendría siendo un aumento en la promoción de la imagen del país en el ámbito internacional.
Ricardo Letelier, gerente general de Wines of Chile, afirma que esto sucede, en gran parte, por los recursos destinados a la publicidad y el marketing, que son insuficientes. "La industria chilena- asegura- "destina poco más de US$ 1 millón al año, mientras que otros países destinan cinco, incluso veinte veces más".
Ni siquiera el aporte de US$ 2 millones anuales que el Ministerio de Agricultura se ha comprometido a entregar hasta 2009 bastaría para revertir la situación.
Se ha optado, entonces, por iniciar una campaña dirigida a posicionar las viñas chilenas en los mercados extranjeros, lo que implica adecuarse a culturas y necesidades distintas. De ahí algunos de los chascarros sufridos por las viñas exportadoras como el de Douglas Murray- socio y director de exportaciones de Viña Montes- que llegó a Malasia con varios gorros verdes que había mandado a hacer para sus clientes que, sin embargo, éstos no quisieron ponerse. Cuando inquirió acerca de la razón le respondieron que el verde en la cabeza significaba que "la señora les estaba poniendo los cuernos".
En fin, la idea del proyecto, queda resumida con las palabras de Ricardo Letelier: "se busca posicionar al país como categoría. Que en las góndolas y en las listas de los restaurantes y hoteles aparezcan los vinos reunidos bajo la marca Chile".
Aún es pronto para sacar conclusiones, pero es de esperar que la iniciativa brinde resultados positivos para el país que, de lo contrario, corre el riesgo de quedarse fuera de la competencia internacional.
Aún es pronto para sacar conclusiones, pero es de esperar que la iniciativa brinde resultados positivos para el país que, de lo contrario, corre el riesgo de quedarse fuera de la competencia internacional.
Trinidad Frei.

1 comentario:
actualización????
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